“Chaqueño, Ana y circo”

Estamos aprovechando los últimos estertores de circo que nos queda. El 8 de septiembre, los fanáticos del “Chaqueño” agradecidos por la oportunidad de verlo gratis en la plaza. En cuanto al resto, aquellos menos proclives a los gustos populares, gracias a la señora disfrutaron de “Arbolito”, un grupo con menos adhesiones pero de gran calidad musical. Aunque es muy probable que la Intendenta no tenga ni idea de quién o quienes ocuparon el escenario de la fiesta y haya comprado a ciegas todo el paquete o se lo hayan impuesto desde arriba. “Es un combo”, dijo. Si hay pobreza que no se note.

El gobernante anónimo que habla con obras es una especie en extinción. En nuestra ciudad se hace una cuadra de pavimento y se habla por una autopista. Los funcionarios prefieren el maquillaje y la milonga a trabajar por el bien común.

Mientras el país “K” se debate entre la desocupación, los buitres, la inflación y el dólar imparable, nuestra intendenta saca la billetera del Municipio, se encapricha con el Chaqueño Palavecino y ahí lo tiene. Es una gran propuesta de Meiners, tal vez no tan acorde con los tiempos que corren pero ideal para taparle la boca a todos los que dicen que el país está en quiebra. Es posible que el país esté en quiebra pero la ciudad está cada vez mejor, pasen y vean.

Dicen algunos detractores que el Chaqueño canta cada vez más rápido y que a los músicos se le hace cada vez más difícil seguirlo. Nuestra jefa política vendría a ser como el chaqueño pero al revés. Anda cada vez más lento, los líos no solo la alcanzan sino que la pasan por encima. En todos los rubros tiene problemas: cloacas, plan de pavimento, caminos intransitables, Correo viejo, palacio Stoessel, tránsito, viviendas, basura, planta permanente, parque industrial, peaje, caja municipal, empresa de gas, en fin, se puede nombrar cualquier cosa y en cada cosa la señora tendrá un lío. Esta mujer, está en sintonía con el Papa, cada vez hace más “lío”, seguro piensa que haciendo lío estará menos tiempo en el Purgatorio. Puede ser. Es un combo.

2) PURO CIRCO

Claro que con el asunto del circo no se puede decir nada, el equipo municipal se esmeró. No tenemos músicos, no tenemos actores, no tenemos nada, pero nos hemos cansado de ver como en otras ciudades trabajan en ese asunto. Nosotros, mientras tanto, compramos

todo hecho.

Es como un “estilo”, una política de la Intendenta. Destruir todo y después comprar hecho. En realidad, ni siquiera comprar, esperar, manguear y deglutir cualquier cosa que nos manden de la Nación.

Destruimos la pequeña empresa municipal que hacía pavimento. Regalamos los moldes para hacer viviendas. Ahora hacer asfalto cuesta un ojo de la cara y no hicimos una sola casa mientras otras comunas nos usan las herramientas. ¿Para qué trabajar si podemos comprar? Si hay pobreza que no se note.

3) CIRCO O NADA.

Se supone que un buen gobernante debería negarse a sí mismo con tal de conseguir el bien común. Cómo una madre que prefiere la felicidad de sus hijos a la suya propia. Para eso se ofrece en la campaña. Pero no se haga ilusiones, la Intendenta no tiene instinto maternal, está lejos de llenar esas expectativas. Un buen gobernante habla por sus obras, la señora, en cambio, ha optado por el circo. Peinada de peluquería, entornando los ojos, conteniendo la furia que le provocan las críticas, explica con voz forzadamente suave las razones por las cuales no hace nada. Claro que los festejos no son el problema, al contrario, lo verdaderamente triste es que estos gobernantes están convencidos de que el circo los salva. Que luego de ver a “Arbolito”, Hominal y al Chaqueño Palavecino la gente volverá a sus casas como perro con dos colas, idolatrando a la alcaldesa y sus laderos, únicos responsables de la felicidad alcanzada. Pero el circo es efímero, produce sonrisas es cierto, pero al cabo de unos días, nos miramos las manos, y resulta que están fatalmente vacías.

Los contribuyentes, únicos propietarios de los recursos que la señora utiliza en su cotillón, por más que se esfuercen, no logran hacer olvidar que todo está a medio hacer, que falta de todo, que la factura que pagaron es plata tirada, pan para hoy y hambre para mañana. Pero mejor no decir nada. La consigna es no pinchar el globo. Si hay pobreza que no se note.