Hace un par de semanas, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) presentó un reporte preliminar donde analiza desde noviembre hasta febrero que las condiciones muy cálidas predominan en el territorio nacional y las olas de calor baten récords constantemente.
La Organización Meteorológica Mundial ya habla de una nueva normalidad climática, mucho más caliente, por lo que, a menos que la dinámica y el desarrollo de las ciudades se planifiquen considerando esta amenaza, las olas de calor serán aún más severas, alentaron los expertos.
“El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del pacífico ecuatorial, asociada a cambios en la atmósfera.
Este fenómeno tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo”, apunta el docente de la FICH-UNL.

“Los efectos de esta oscilación sobre nuestro país son diversos y varían dependiendo de la fase, la región y la época del año.
En particular durante la primavera y verano, el noreste argentino tiende a registrar precipitaciones superiores a las normales durante una fase de Niño. En cambio, durante una fase Niña, la misma zona tiende a registrar precipitaciones por debajo de lo normal”.
La buena noticia es que la energía limpia y otras estrategias ambientales son abundantes y están disponibles.
Por citar un ejemplo, un reciente estudio fue muy claro: plantar más árboles en las ciudades puede reducir muertes prematuras relacionadas con el calor extremo.
