Cada cinco días fallece ahogado un niño menor de 4 años, y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomendó este lunes garantizar una vigilancia atenta y permanente de un adulto responsable, eliminar o tapar reservorios de agua como pozos, baldes, cisternas o barriles e instalar cercos perimetrales en las piletas.
Según el Boletín de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, en 2018 fallecieron por ahogamiento 77 niños de 0 a 4 años, lo que representa prácticamente 1 caso cada menos de 5 días, y se “considera el grupo de mayor riesgo y más vulnerable a los niños desde que empiezan a caminar o movilizarse por sí mismos (aproximadamente 12 meses de vida) hasta los 5 años de edad”, indicó la SAP en un comunicado.

La organización pidió garantizar la vigilancia permanente de un adulto mientras los niños están en bañeras, piletas o zanjas; los “asientos de bañera” para bebés no son dispositivos para la prevención de ahogamiento y no sustituyen la vigilancia del adulto.
También la instalación en todas las piletas cercos perimetrales completos fijos o removibles de una altura mínima de 1,30 metro, y aclararon que “si tiene barrotes, la distancia entre ellos no debe ser mayor de 10 centímetros; ni horizontales porque pueden usarse como escalera”.
Los chalecos deben tener abertura anterior y que cierren con 3 broches de seguridad con cinta inextensible que pase por debajo de la ingle evitando que el chaleco salga hacia arriba.

En caso de ahogamiento, si está inconsciente pero respira, se debe activar el Sistema de Emergencia Médica llamando a los teléfonos 911, 107, 106 u otros de acuerdo a cada localidad.
