Basílica de Guadalupe: avanza el proyecto del ascensor y esperan apoyo oficial para concretarlo este año

El ascensor permitirá acceder al camarín de la Virgen. Se trata de una obra clave para garantizar la inclusión de todos los fieles. Se espera una convocatoria masiva.

En la antesala de la 127° Peregrinación a la Basílica de Guadalupe de la ciudad de Santa Fe, que se realizará el 18 y 19 de abril, la comunidad parroquial renovó las expectativas en torno a una obra largamente esperada: la instalación de un ascensor que permita el acceso al camarín de la Virgen a personas con movilidad reducida.

El párroco Marcelo Blanche confirmó que el proyecto atraviesa una etapa clave y que existe una “promesa muy importante” de ayuda pública que podría destrabar el inicio de los trabajos. “Estamos en una buena instancia, espero dentro de una semana decir es realidad”, expresó, al tiempo que remarcó que la concreción de ese aporte permitiría comenzar con las bases de una intervención que requiere adecuaciones estructurales en el templo.

Según se pudo saber, la asistencia podría provenir del municipio santafesino, donde se analiza la posibilidad de reutilizar un ascensor en desuso de un edificio público, aunque por el momento no hay confirmaciones oficiales.

Un proyecto con respaldo comunitario

La iniciativa no es nueva. Ya en 2023 se había presentado formalmente el proyecto para instalar un elevador dentro de la nave principal, con el objetivo de salvar el desnivel hasta el camarín, ubicado detrás del altar y accesible únicamente por escaleras .

En los últimos años, la propuesta tomó impulso a través de campañas solidarias y colectas impulsadas por la propia comunidad parroquial. De hecho, la denominada “cruzada” para reunir fondos comenzó en 2025 durante el festival de la basílica, con el objetivo de cubrir una obra cuyo costo supera los 60 mil dólares.

“El camarín es el corazón de la basílica”, ha señalado Blanche en reiteradas oportunidades, al subrayar la importancia de garantizar que todos los fieles puedan acceder a ese espacio de oración íntima.

Una obra compleja pero necesaria

Más allá del optimismo, el párroco advirtió que se trata de una intervención compleja. La instalación de un ascensor implica no sólo la adquisición del equipo, sino también trabajos de adaptación en un edificio histórico, lo que puede incidir en los costos y plazos.

Aun así, la expectativa es concreta: “Si llegan estas ayudas, ojalá en este año podamos ya inaugurar esta posibilidad del ascensor”, afirmó.

El objetivo es claro: eliminar una barrera arquitectónica que hoy impide que adultos mayores y personas con discapacidad puedan llegar hasta la imagen original de la Virgen, situada a unos seis metros de altura.

Inclusión como política sostenida

El proyecto del ascensor se inscribe en una línea de acciones orientadas a mejorar la accesibilidad en uno de los principales templos de la ciudad. En los últimos años, la basílica incorporó, por ejemplo, un plano háptico para personas con discapacidad visual, como parte de una política de inclusión más amplia .

En ese contexto, la futura instalación del elevador aparece como un paso decisivo para garantizar el acceso pleno a uno de los espacios más significativos de la devoción guadalupana.

Expectativa por una peregrinación multitudinaria

Mientras tanto, la Basílica se prepara para recibir a una multitud que podría superar las 100 mil personas durante la tradicional peregrinación. Para acompañar la organización, volverán a participar los “Custodios Guadalupanos”, voluntarios encargados de orientar y asistir a los fieles durante las jornadas.

En ese marco, la posibilidad de avanzar con el ascensor suma un componente simbólico y concreto: el de una Iglesia que busca que nadie quede excluido del encuentro con la Virgen.

*Por: Nicolás Loyarte | Fuente: El Litoral