¿Cuántas veces hemos intentado comenzar y seguir una “dieta”?
¿Cuáles son las barreras internas y externas que encontramos?
Nuestra familia ¿nos apoya, nos acompaña?¿Nos encerramos y no participamos de ningún evento social para no “tentarnos”?
¿Cuántas veces escuchamos de nuestro entorno:
-Uff, ¿Cuánto te va a durar?
-Ya vas a volver a subir todo lo que bajaste! Y más!
-¿Para que haces dieta?
-Dale! Come un poquito, total ¿Que te va a hacer?
-Noooo! Eso no podes comer! Estas a dieta!!!
Y así muchas frases y comentarios más…
En fin…
Lo importante y lo que hay que tener en cuenta es que si estás intentando cambiar tus hábitos alimentarios y tú estilo de vida, es por que lo necesitas. ¡Bien por vos!, pasaste de la etapa contemplativa (dónde uno ve que tiene un problema pero no puede o no quiere cambiar) a la acción (dónde pones en marcha concretamente el cambio)
Y justamente eso es lo que cuenta.
En todo proceso o tratamiento , hay momentos de mayor éxito y momentos donde estás un poco en la “cuerda floja” pero lo que mayor resultado tiene es tomarse éste proceso como un aprendizaje de nuevos hábitos alimentarios, no una “DIETA”, poniendo una dosis de perseverancia, de empeño, de planificación y voluntad.
Los puntos más importantes a tener en cuenta son lo que llamo las 4 A:
• Alimentación acorde a la vida, gustos, preferencias y necesidades nutricionales de cada paciente, controlando las grasas y los hidratos de carbono principalmente.
• Agua mínimo 2 litros por día
• Actividad Física programada, regular y progresiva. En lo posible, indicada por un profesional de la educación física.
• Anotar hacer registro de comidas, diario o semanal según se lo indique su nutricionista.
Si ya estás en la etapa de cambio, no dejes que nada se interponga entre vos y tu objetivo. Una alimentación saludable se asocia a una mejor calidad de vida, donde se retrasa o evita la aparición de enfermedades y síndromes que deterioran tu estado de salud.
El abordaje de las patologías relacionadas a la alimentación siempre debe realizarse de una manera integral y personalizada, donde cada profesional de la salud efectúe su aporte a los fines de brindar un tratamiento adecuado a las necesidades de cada paciente.
Recuerda:
Comer no es lo mismo que alimentarse. Aprende cuáles son las claves para
lograr una alimentación adecuada que permita mejorar tu salud y rendimiento.
Alimentarse correctamente no es necesariamente seguir una larga lista de prohibiciones, y no tiene por qué ser una tarea tediosa o desagradable, sino todo lo contrario.
Comienza con pequeños cambios y trata de plantearte paulatinamente nuevas metas.
Licenciada en Nutrición María Jimena Galán MP 379
Nutrición Clínica/ Nutrición Deportiva
