La producción de frutillas para esta temporada corre peligro debido a que la bajante del río Paraná trajo aparejada el aumento de la salinidad de las aguas, fundamentalmente en el río Coronda, lo que provoca serios inconvenientes en las plantas.
Sucede que el agua del río Paraná tiene 0,50 de sal, que era lo normal para una planta de frutilla. La mayoría de los quinteros se fue a plantar sobre el río porque el agua de pozo no era apta para regar y hoy nos encontramos con valores de 4 puntos de salinidad, es decir casi 10 veces más que los valores normales y eso hace que las plantas muestre síntomas como hojas marrones y raíces secas.
Aseguran que el problema se va a dar en septiembre, cuando empiece el calor que es cuando las sales empiezan a subir. Hoy la solución está en conseguir productos que hagan bajar los niveles de salinidad o perforar para obtener mejores aguas en primeras y segundas napas.
Sin embargo, y a pesar que existe una posible solución, el problema es mayor en las quintas de producción ubicadas sobre el río Coronda
