En este caso es el turno de los trabajadores en oficinas del hogar o como se los conoce por estos días, “Home office”. Los investigadores de Deutsche Bank, están proponiendo la creación de un “impuesto al teletrabajo” que supondría el 5% del salario de esos empleados que trabajan desde casa. Ese impuesto serviría para compensar a aquellos trabajadores con salarios bajos que tienen que ir a la oficina obligatoriamente.
En este contexto de nueva normalidad originada por el Coronavirus, para muchos analistas el teletrabajar es un privilegio. En el informe se explica que los afectados por este impuesto serían los trabajadores de empresas que tienen puestos de trabajo preparados en sus oficinas para ellos.

Más allá de la polémica, este impuesto serviría para compensar a aquellos trabajadores con salarios bajos que tienen que ir a la oficina.
Los teletrabajadores ahorran en desplazamientos, comida y ropa, afirman en ese estudio, lo que debería hacer que ese impuesto no les perjudicase porque compensa ese ahorro. Si la empresa no proporciona puestos de trabajo, eso sí, sería entonces la empresa la que debería pagar ese impuesto.
En Argentina, a la hora de pensar en las desventajas del home office: el 28,5% asegura que trabaja fuera del horario habitual y más horas que antes y el 19,8% plantea que le cuesta desconectarse y poner límites entre su vida personal y profesional.
Por su parte, el 11,8% manifiesta no contar con el equipamiento adecuado para trabajar, el 9,7% declara no tomarse los descansos que solía tener en la oficina, el 9,1% cree que existe una falta de comunicación con su equipo, por lo que no puede realizar su trabajo de manera correcta, el 9,6% no cuenta con todos los materiales necesarios para trabajar, el 4,8% se saltea comidas o come mientras trabaja, el 4,4% piensa que no tiene un apoyo constante por parte de su líder y, por último, el 2,4% dice no tener disponibilidad para acceder a la red de la compañía desde otros servidores.
