María Isabel Moos, presidente de AEPA, habla de la actual situación del refugio, las necesidades que tienen y los problemas que enfrenta una institución que está al borde del cierre. Desde el refugio afirman que no existe interés por parte del Estado en atender el problema de los perros sueltos en la ciudad.
¿Cuánto hace que funciona la protectora y cómo es que se sostiene con el paso del tiempo?
La protectora va a cumplir el próximo año, 30 años de ejercicio y de personería jurídica, y subsiste gracias a los aportes de la gente en los beneficios y la cuota societaria de $15 . Hoy no llegan a 600 los socios de la institución pero la gente colabora de distintas maneras, también recibimos donaciones y subsidios. De esa manera nos sostenemos económicamente.
¿Cuáles son los problemas que enfrentan a diario en el refugio?
El problema de todos los días es el que traen aparejados los animales accidentados en la vía pública, a los cuales les brindamos tratamiento. Por otro lado las castraciones, si bien no se realizan las jornadas de castraciones, se siguen haciendo a través de veterinarios particulares y se pide colaboración a la comunidad. Tenemos veterinarios que aportan a la causa cobrándonos una suma módica para este tipo de operaciones, pero son muy pocos. Uno de los logros en el transcurso de nuestro segundo mandato de la comisión directiva fue la creación de un Móvil para castraciones, en el cual trabaja un veterinario profesional que es el único que castra gratis hoy en la ciudad.
En estos días, en la ciudad corre el rumor que se va a cerrar el refugio, ¿esto es verdad?
Hoy tenemos 27 animales en el refugio, de los cuales el promedio de edad es de más de 6 años. No se reciben más animales cachorros ya que muchos morían por no contar con las condiciones necesarias para que pudieran quedarse acá, es por eso que pagamos guarderías caninas para el cuidado de esos animales.
Nuestra idea es cerrar el refugio, por que pensamos que no es un lugar para que los animales estén ni habiten, consideramos que es una cuestión de consciencia social, que hay que insistir en que los animales merecer estar en un hogar, en una casa, que Dios los creó para acompañarnos y que nosotros tenemos que darle una vida digna. Un refugio no es un lugar para que viva un animal.
¿Qué va a suceder con los animales que hoy se encuentran en el refugio?
Nuestro objetivo es poder encontrarle un hogar a cada uno de ellos, darlos en adopción. Por medio de campañas y fotos poder lograr encontrarle una casa a cada uno. Este año ya se fueron con una familia tres perros de los 30 que teníamos en el refugio. Es una tarea difícil, la gente busca cachorros y es reacia a adoptar animales adultos con el trabajo que hacemos lo vamos a ir logrando de a poco.
