A 29 años de la muerte del gran Freddie Mercury.

Las últimas fotos de Freddie Mercury lo muestran en el jardín de su mansión londinense con una sonrisa, relajado y extrañamente sin bigote, rasgo característico del cantante. Delgado y con una camisa muy holgada.

Al momento de estas fotos, la leyenda del rock tenía 44 años. Unos meses después Mercury fallecería en esa misma casa como consecuencia de una neumonía y del deterioro de su salud por ser portador de VIH positivo.

Sin bigotes y visiblemente desmejorado; Mercury en su mansión londinense, un ano antes de su muerte.

Así un 24 de noviembre de 1991, a sus 45 años, moría uno de los artistas más entrañables y míticos de la historia de la música: Farrokh Bulsara, cuyo nombre artístico fue Freddie Mercury.

“No me importa morir mañana. He vivido, en toda la extensión de la palabra”, dijo el compositor y vocalista del grupo Queen justo un día antes de su muerte, el mismo día que contó publicamente que sufría del SIDA.

En 1986, cuando contrae el virus, aún no existían medicamentos para tratarlo y aunque el cantante siempre fue muy reservado con el tema era visible en su aspecto cómo empeoraba su estado de salud.

Junto a su pareja, Jim Hutton, quién le hizo las Últimas fotos en vida.

“Si todo hubiera ocurrido un poco más tarde, Freddie todavía estaría con nosotros gracias a los avances en la investigación del sida. Estoy seguro”, declaró Brian May, guitarrista de Queen, hace unos años al Sunday Times.

En las instantáneas también se lo ve a Oscar, uno de los cinco gatos que la preja adoptó y que fue leal al artista hasta sus últimas horas de vida. De hecho, antes de morir Mercury se aseguró de que sus mascotas quedaran en buenas manos.

“No me importa morir mañana. He vivido, en toda la extensión de la palabra” Dijo Mercury un día antes de su muerte, el 24 de noviembre de 1991.

Las imágenes fueron tomadas por Jim Hutton, quien fue su pareja durante sus últimos seis años de vida. Dicen que cuando Mercury descubrió su enfermedad quiso terminar la relación con Hutton, pero él se negó: “Te quiero, Freddie. No voy a ir a ningún sitio”, le contestó. Y así fue, Jim fue su fiel compañero hasta el día de su muerte.