Son 20 años desde que el Río Salado ingresó a la ciudad de Santa Fe por un sector de la defensa que no había sido cerrado. Un tercio de la ciudad, los barrios que bordean el Río Salado, quedaron inmersos en el agua que entró por un tramo de la obra de defensa no terminado.
Oficialmente, el gobierno de Carlos Reutemann cerró la lista de víctimas fatales en 23, considerando que fueron muertes directas por la inundación.
Sin embargo, organizaciones no gubernamentales y familiares elevan la cifra a 160 muertos, ya que se contabilizan aquellos que fallecieron como consecuencias físicas y psicológicas producidas por la tragedia.
Por otro lado, el Ministerio de Salud provincial informó que en Santa Fe, Recreo y Monte Vera, había 475 centros de evacuados, que alojaron a 62.500 personas en total.

A su vez, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) daba cuenta de que en la ciudad capital había 53.312 autoevacuados, pero que los afectados sumaban más de 130.000.
Se contabilizaron también 28.000 viviendas afectadas, 5.000 establecimientos agropecuarios fuera de servicio, 2 millones de hectáreas afectadas en zona rural y 1.500 millones de dólares para reconstruir la infraestructura de la ciudad, las viviendas y las pérdidas agropecuarias.
La obra que defiende la circunvalación de la ciudad sobre el rio Salado, había comenzado en el ano 1994 pero tenía un orificio.
Ese orificio eran los 400 metros entre Gorostiaga y Estado de Israel. Por ese orificio, el agua empieza a ingresar a la ciudad el domingo 27 de abril a las 2 de la tarde.
Consultado por Lt10, el ingeniero civil, Marcelo Berrón, admitio que habia un hilo de agua que pasaba por un lugar inconcluso de la obra.
“Un hilo de agua que no tenía más de 1.50 mtr de ancho y había un terraplén de arena que se estaba construyendo para impedir el paso del agua. Había una retropala de color blanco que estaba ejecutando una defensa de un metro de altura. Ya se sabía que esa zona era el talón de Aquiles de la ciudad”.
El domingo 30 de abril a las 5 de la tarde cuando se dinamitaron los terraplenes y cortó en dos tramos la Avenida Mar Argentino, “el agua adentro de la ciudad superaba el río. Se formó un dique, una represa, con un gran orificio que generaba una presión enorme, un gran caudal que crecía descomunalmente”.
La obra completa demostro ser efectiva, ya que en el 2007, con el tramo tres ya terminado, que cerraba el anillo de defensa, “el Río Salado llegó a tener una altura de 6.38mtrs, un metro más que en el 2003, y no entró ni una gota de agua al casco urbano de Santa Fe”.
