“La crisis de los refugiados” una de las mayores preocupaciones de la agenda global del siglo 21: a finales de 2019, casi 80 millones de personas se vieron obligadas a huir de guerras, conflictos armados o persecuciones. Más del 50% son mujeres y niñas.
Según la agencia de la ONU para los refugiados, el desplazamiento no solo está mucho más extendido, sino que ya no es un fenómeno temporal y a corto plazo.
En ese contexto bélico, Maya Ghazal, tenia 16 años cuando llego al reino Unido con su familia. Como su dominio de la lengua anglosajona era malo, le impidió acceder a una educación formal.
Maya se esforzó. Al año, su buen manejo del inglés le habilitó una vacante en la universidad para dar curso a su nueva vocación: la aviación.

Después de atravesar las penurias del desarraigo, por las que pasa todo refugiado, Maya decidió estudiar ingeniería aeronáutica para tener un trabajo que le permita llevar gente de un país a otro. “Soy alguien que no es muy bien recibida en otros países, por mi nacionalidad siria y porque soy una refugiada. Y es muy difícil para nosotros conseguir visas.”
La historia de Maya, es una mas de tantas niñas y mujeres, que representan aproximadamente el 50 por ciento del total de la población refugiada, apátrida o desplazada internamente. Durante esos movimientos, las situaciones de discriminación y violencia aumentan exponencialmente.
En ese marco, la Fundación ACNUR Argentina lanzó la iniciativa “Oportunidades sin fronteras” para dar a conocer las realidades de millones de mujeres y niñas que huyen y, en el éxodo, enfrentan todavía mayores adversidades y peligros solo por su género.
