Se llama Jorge Bender, nació en Gobernador Crespo hace 63 años, en el seno de una familia numerosa; doce hermanos y él es el séptimo.
Hizo la primaria y hasta tercer año de la secundaria en Crespo, y arrancó el proceso vocacional franciscano en la provincia de Corrientes, donde hizo cuarto y quinto año.
Fueron ocho años de estudio, de los cuales seis estudió filosofía y teología en el Colegio Máximo de los Jesuitas en San Miguel, Buenos Aires. Allí conoció a Jorge Bergoglio, el hoy Papa Francisco, a quien tuvo como rector y profesor en algunas materias.
El interés de Bender por África viene de cuando era chico. Veía su realidad en las noticias o en alguna película, y le parecía un desafío ir a trabajar en aquel continente y así fue que pisó África por primera vez en 2006, más precisamente Maputo, la capital de Mozambique.
El sacerdote se quedó hasta 2011 haciendo una experiencia con comunidades de pescadores en el Océano Índico: “Ahí desarrollamos dos proyectos lindos: una panadería comunitaria y compramos cuatro barquitos”.

Hoy, Bender vive en Jécua, una aldea de apenas trescientos habitantes donde ha llevado a cabo una serie de iniciativas en un pequeño pueblo africano para mejorar significativamente la calidad de vida de sus habitantes.
Entre sus logros destacan la perforación de dos pozos de agua potable, impulsados por bombas solares, y la construcción de una cisterna de 150,000 litros para almacenar agua durante la temporada de lluvias.
Antes de estas mejoras, la comunidad local caminaba entre doce y quince kilómetros para acceder al vital recurso, transportándolo en bidones sobre sus cabezas.
Además de resolver la necesidad de agua potable, el sacerdote también ha contribuido con la seguridad alimentaria del pueblo. Ha establecido un gallinero para la cría de gallinas, patos y pavos, así como un molino harinero para moler maíz blanco, uno de los alimentos básicos de las familias locales.
Asimismo, crían cerdos y una huerta orgánica que produce una variedad de vegetales, incluyendo papas, cebollas, pimientos, acelga, remolachas y lechuga.
El proyecto “San Francisco” también incluyó la plantación de numerosos árboles frutales, como cítricos, paltas, papayas y bananas, con la ambición de alcanzar un millón de árboles plantados.
También ha logrado una promesa de Microsoft para proporcionar acceso a Internet de banda ancha a la aldea de Jécua y sus alrededores, lo que se espera que tenga un impacto significativo en la comunicación y el desarrollo de la comunidad.
Si te interesa ayudara la obra de Fray Bender contactarse con direccion@valoressinfronteras.org
