La vocación de servicio de este periódico no tiene límites. Horas de ardorosa investigación, afiebradas discusiones y algunos litros de vino, dieron luz a esta nota donde se pretende aportar claridad a la noche profunda de la política local. Que juzgue, si es guapo, el que se anime a leerla de punta a punta.
Todos pregonan que “es demasiado pronto para hablar de candidaturas” pero no pueden ocultar la “idea fija”. Es notable como se van perfilando las fuerzas y los protagónicos dentro de los distintos partidos.
La Intendenta con una sonrisa “canchera” y lenguaje precario declama que a la ciudad le haría bien un cambio pero también una continuidad (Je, je, je). Sin embargo no hay que tomarlo a la chacota porque la señora cuenta con la billetera del municipio que doblega voluntades y, por lo tanto, debe ser tenida en cuenta.
Dentro de lo que puede llamarse “chimichurri peronista”, el que se mueve con un ritmo febril es el Senador Pirola, tal vez tratando de demostrar que no tiene un cocodrilo en el bolsillo. Últimamente le ha dado velocidad a la repartija de los groseros subsidios que recibe cada mes, como si quisiera dotar a su imagen de una pátina “Patilluda” o de “Gran filántropo” si se quiere. El personaje de Disney le cabe, al igual que a Moyano, camarada y salvador de Independiente, todos tienen el bolsillo cosido y si ayudan es porque les conviene. Los devaneos “dadivosos”, absolutamente fotografiados, del Senador Pirola producen un efecto antropófago hacia su propio candidato a la Intendencia, el doctor Elena. La imagen de Elena se ha oscurecido a tal punto que hoy agoniza a la vista del electorado. El médico es un corredor maltrecho en la maratón hacia el 2015, anteúltimo, con la lengua afuera y con pocas posibilidades de llegar a la meta. Hasta Becchio corre delante de él. Pero falta.
Lo curioso es que tanto Meiners como Pirola, sus segundos y terceros, como Elena, Becchio, etc, le han declarado la guerra al radical Cristian Cammisi, único con ciertas posibilidades de mojar la medialuna en el café con leche.
El Presidente del Concejo, mientras tanto, se esfuerza -por ahora en alarmante soledad- en sumar en la tabla de posiciones. Hoy, la lucha de Cammisi, es despareja. A la vista, no hay billetera que lo acompañe y sus colegas del Concejo bostezan en huelga de ideas caídas. Cammisi, patea el corner y va a cabecear, solo, aunque igual se las arregla para hacer bastante ruido.
El hecho de que Pirola y Meiners vociferen que “es muy pronto” para hablar de candidaturas mientras se ocupan de sacarle el jugo a cualquier gesto que sirva electoralmente, evidencia una prioridad para el año que viene: no entregar la Intendencia. Incluso han postergado las diferencias personales para ocuparse de competir con Cammisi o cualquiera que se perfile como aspirante peligroso. En realidad no quieren a los radicales.
En cuanto a Pirola, ni siquiera está seguro de su permanencia en el sector donde se encuentra, cualquier locutor de cable sabe que “boquita”, coquetea con la gente del Frente Renovador. Lo seduce la chapa de Reutemann. Y por si su cargo actual fuese poco, dispone de 262 mil pesos por mes para entrar al juego.
En cuanto al caso Meiners es un fenómeno extaordinario de la política, porque sin realizar esfuerzo alguno, la señora, es impulsada con vehemencia por algunos “compañeros”, en quienes parece ejercer una curiosa fascinación. Lo que hacen Potolicchio y Zelko por la señora no puede responder a otra cosa que a un enamoramiento fatal digno de los recordados teleteatros “Palmolive del aire”. Es cierto que existe un buen número de “interesados” en la tropa meinerista, pero no alcanza con eso para explicar el fenómeno. Tiene que haber amor. Amor por interés, pero amor al fin. (O pavor a que la señora le raje a algún pariente del municipio -agregan las gargantas-).
Otro hecho curioso en el microclima local son las erráticas conductas de Oggioni y Becchio. Personajes en apariencia dispares que se unen por un cordón fuera de lo común y bastante denigrante en política. De ambos se puede decir “que no se sabe lo que son”. Becchio porque no se sabe si es peronista o es del PRO y Oggioni porque se ignora si pertenece o no pertenece al Frente Cívico. Ambos son adversarios de Camissi.
Resumiendo: resulta que hay un escenario complejo, no hay mucho para elegir. Habrá que sintetizar para entender. Están los que quieren volver y los que no quieren largar. Dentro de los que no quieren largar, el Senador Pirola y Ana Meiners se aferran a sus sillas. Cammisi es la única cara visible en la vereda de enfrente. Elena, Becchio, Oggioni, no aportan demasiado, no distan de ser agentes públicos de dudosa eficacia, demasiado cómodos con las dietas que perciben. La ciudad necesita otra preparación y fundamentalmente un poco más de desinterés y (eso sí) coraje. Caso contrario, tomar en serio a estos personajes, se hace difícil.
