En un planeta en donde el 95% de los países tiene una inflación menor al 10% anual, y la mayoría inferior al 5%, la República Argentina integra el selecto y lamentable grupo con más de 10%, junto con Venezuela, Siria y otras pocas naciones.
Diciembre es un mes de celebración, la familia se reúne a compartir la mesa y disfrutar de las fiestas. A la hora de comprar todo para la noche del 24, y también para recibir el nuevo año, el bolsillo de los trabajadores siente la diferencia de precios de un año al otro.
Los principales aumentos en el menú de productos que componen la canasta navideña se registró en bebidas y panificados. Para el caso de sidras marca líder y pan dulce los incrementos son superiores al 50% respecto a diciembre del año pasado.
La selección no contempla comidas preparadas, sino una muestra bienes sometidos a algún tipo de industrialización y representativos de las comidas de las fiestas de fin de año. La canasta masiva incluye productos de segundas marcas o alternativas más económicas y la selectiva, primeras marcas de consumo.
Por ejemplo, una canasta navideña ¨masiva¨ con productos económicos, compuesta por 10 artículos (1kg de asado de novillo, 1 pollo, 1 budín de frutas, 1 sidra, 1 ananá fizz, 1 vino tinto, postre helado, garrapiñada, 1 pan dulce con frutas y 1 turrón de maní) cuesta $257. La misma canasta, en diciembre de 2012 costaba $194.
Si hablamos de una canasta ¨selectiva¨ con productos de primera marca de consumo, en la que debemos incluir 1kg de asado de ternera, 1 pollo fresco, 1 budín con frutos secos, 1 ananá fizz, 1 sidra, 1 champagne, 1 vino tinto, 1 pan dulce con frutas abrillantadas, 1 garrapiñada y 1 turrón de maní crocante, cuesta $387. La misma canasta en 2012 costaba $293.
Si analizamos la variación de precios de un año al otro, en ambas canastas podemos comprobar que los productos sufrieron un incremento del 32% .
El caso de la inflación en Argentina es una problemática de larga data, ya que este país convive desde hace medio siglo con este flagelo. Es el típico ejemplo de quien tropieza, una y otra vez, con la misma piedra.
Yoana Gaspoz
