El bullying o acoso escolar se define como una forma de violencia en la que una o varias personas agreden a otro igual de forma repetida en el tiempo con intención dolosa.
Numerosos estudios han puesto de manifiesto problemas de salud física, dificultades emocionales y de comportamiento, desarrollo social problemático y bajo rendimiento académico asociados a la exposición de los jóvenes a esta violencia.
Un informe de la UNESCO revela que aproximadamente uno de cada tres estudiantes ha sido acosado por sus compañeros durante uno o más días en el mes previo a la encuesta.
Los resultados señalan que el alumnado con altas capacidades presenta una prevalencia de victimización significativamente superior: el 50,6 % está implicado en problemas de victimización, frente a un 27,6 % del alumnado sin altas capacidades.
Por el contrario, el número de agresores puros (es decir, que solo son agresores) en ambas muestras no presenta diferencias estadísticamente significativas (un 1,1 % en alumnado con altas capacidades y 2,4 % en alumnado sin altas capacidades).
Para evitarlo, es necesario al menos, comprender correctamente qué significa presentar altas capacidades y saber identificar correctamente el problema para poder abordar la atención educativa del alumnado abusado.
