Testigo de la primera Constitución Nacional: en Santa Fe está el alfajor más viejo de Argentina

En Santa Fe en el año 1851, Hermenegildo Zuviría fundó “Merengo”, una confitería que hasta el día de hoy continúa comercializando el producto.

Su nombre deviene del apodo que tenía su dueño, quien solía vestir el delantal típico de pastelero y sumado a su gran contextura física, la imagen remitía a la de un gran merengue.

Zuviría contaba con la ayuda de dos mujeres pasteleras, las hermanas Piedrabuena encargadas de hacer los alfajores en su local sobre la esquina 3 de Febrero y San Jerónimo.

En primer lugar unían las tapas con el dulce de leche y luego lo cubrían con merengue italiano. Ya desde entonces se cree que el alfajor contaba con la característica netamente santafesina, la cual consiste en unir el relleno dulce con las tapas saladas.

Si bien el origen exacto del primer alfajor, muy diferente al actual argentino, es difícil de identificar, se sabe que nació en Arabia y proviene de la palabra “Al Hasu” que significa “el relleno”.

La receta se expandió hasta el sur de España y tras la colonización del territorio americano, el producto viajó a nuestras tierras donde se fue adaptando a los sabores locales.