El acontecimiento sucedió hace unos días, cuando el fotografo Lucas Díaz ransitaba por la ruta nacional 101 que une las ciudades fronterizas de Puerto Iguazú con Bernardo de Irigoyen y atraviesa el Parque Nacional Iguazú.
La imagen se viralizo en pocos minutos y la experiencia fue inolvidable para el fotógrafo. El felino “se detuvo unos minutos y se nos queda mirando, para luego seguir su camino en absoluta libertad”, detallo Diaz en sus redes sociales.

El Parque Nacional Iguazú conserva la mayor biodiversidad de la selva paranaense del país, donde los pumas son uno uno de los felinos ejemplares que habitan en la región.
El puma es el cuarto felino más grande del mundo, detrás del león, el tigre y el jaguar. A diferencia de otros felinos, como el león o el tigre, el puma no ruge, si no que maúlla de forma similar a un gato.
La especie está protegida en gran parte de su distribución, aunque en algunos países se permite la caza reglamentada.
