Baños, hidratación y aire fresco: cómo prevenir un golpe de calor en los perros

Los animales no son capaces de regular la temperatura corporal como lo hacen los humanos, por lo que tener algún síntoma pueden convertirse en un problema grave que puede desembocar en la muerte del animal.

La temperatura límite de un perro es de 38-39°C. Cuando la temperatura corporal se eleva a los 41/41°C pueden causarse daños en los tejidos y órganos del animal.

Los perros no transpiran como los seres humanos, pero controlan el cambio de calor del cuerpo y mantienen la temperatura ideal por medio de la respiración.

Por eso, el acto de respirar rápido con la lengua hacia fuera indica que puede estar con calor. Pasar mucho tiempo jadeando con la lengua hacia fuera es la primera señal de que el calor puede estar molestando.

Es por esto, que en días muy cálidos, se pueden colocar un poco de hielo dentro del pote para mantener la temperatura del agua agradable por más tiempo y que la mascota esté hidratada.

Tambien se aconseja ofrecerle comida en los horarios en que la temperatura está más amena, preferentemente por la mañana o al anochecer.

Es importante llevarlos a dar una vuelta en los horarios cuando la temperatura no es tan alta y la incidencia del sol es menor. Preferiblemente, antes de las 10 de la mañana y después de las 17.

Si está muy quieto, con dificultades para moverse, y no bebe mucha agua, hay que tocar el hocico para ver si está seco. En este caso es posible que esté deshidratado, por lo que hay que ofrecer agua en pequeñas cantidades para que se recupere y, sino llevarlo al veterinario.