La pobreza en la Argentina se mide de dos formas: la más conocida, que el INDEC informa cada 6 meses, es la que se calcula a partir de los ingresos, es decir se estima cuántas personas no pueden comprar los elementos básicos con sus ingresos.
Desde el regreso de la democracia en 1983, no siempre se realizó la medición o hubo años en los que no se informaron números confiables. Por ejemplo, el Indec no midió pobreza entre 2013 y 2015. Y durante los años anteriores se informaban valores que no se consideran válidos.
En 1988 con un mal contexto económico que se acentuaba, la pobreza se ubicaba en el 34,3%. Tras la hiperinflación y la salida anticipada del gobierno de Raúl Alfonsín, se llegaría al 41,3% en 1990.
Con Menem y su plan de convertibilidad, se vivieron años de reducción de pobreza aunque es cierto que las consecuencias llegarían más tarde. Tanto en 1993 como en 1994 se tocaría un piso del 20% de pobreza.
En 1996 se sufrieron las consecuencias del llamado efecto tequila, la crisis mexicana, se llegaría en nuestro pais al 30% de pobreza, con una alta desocupación. El final de esa década muestra cierta estabilidad del índice. Pero tras años de recesión llegaría la crisis de 2001, que arroja los peores números históricos de números históricos de pobreza.
En octubre de 2002, según el Indec, la pobreza se ubicaba en el 57,5%, durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
Durante el gobierno de Néstor Kirchner, la pobreza se redujo año tras año y en el primer semestre de 2004 fue 44,3%, el número más alto hasta el informado ayer.
En 2006 se redujo hasta el 31,4%. Luego, sin embargo, comenzaron los cuestionamientos al Indec, por lo que deja de tener validez este informe.
Por esto, se tienen en cuenta los relevamientos realizados por la Universidad Católica Argentina. Así, el indicador subió hasta el 29% en 2010, luego de la crisis financiera internacional. Tras la expansión económica de 2011, la pobreza bajó al 24,7%, que funciona como piso hasta la actualidad.
A fin de 2017, la pobreza se ubicó en el 25,7%, el piso de la era Macri. Pero con la crisis de 2018 comenzaría a escalar con cada informe, hasta el 35,5% con el que cerró 2019.
El inicio del gobierno de Alberto Fernández coincidió con la expansión del coronavirus, la cuarentena, la caída de la actividad económica. A pesar de los aportes estatales, como el Ingreso Familiar de Emergencia, se llegó al 40,9%, el número más alto desde 2004.
Fuente: Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad de La Plata, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
