12 de octubre de 1492: el descubrimiento de un territorio descubierto unos 20.000 años antes

En pleno siglo XXI se continúa hablando del “descubrimiento de América”, concepto eurocéntrico según el cual las cosas y los seres comienzan a existir cuando entran en contacto con los representantes del “viejo continente”.

Entre los pueblos originarios, esta tierra recibía tan bellos y variados nombres como pueblos habían florecido en ella. El pueblo Kuna de las actuales Panamá y Colombia la llamaba Abya Yala –tierra en florecimiento–, expresión que hoy ha sido adoptada por muchas naciones indígenas.

América se llamará así en honor al navegante florentino Américo Vespucio, que había viajado a las “nuevas tierras” dos veces entre 1499 y 1502. Al regresar escribió dos famosas cartas traducidas al latín y publicadas en 1507.

En 1492 España señalaba el fin de la reconquista con la toma de Granada, tras casi ocho siglos de lucha contra los moros; la “unificación religiosa” a la fuerza, con expulsión de los judíos, y la llegada al papado del español Rodrigo Borja, que pasará a la historia como Alejandro VI Borgia.

Tambien es el año que clava como una daga en el almanaque la fecha de la llegada de los españoles a un continente que había sido descubierto unos 20.000 años antes por sus primeros pobladores. Pero durante siglos el “descubrimiento de América” remitió invariablemente a la llegada de Colón a estas tierras.

Con la llegada de los espanoles, tamabien lo hizo la Inquisicion que bajo la palabra de Dios, cometieron los mayores genocidios y etnocidios de la historia universal.

En un acto que recordaba lo que venía haciendo en Europa la Inquisición 4, el 12 de julio de 1562 el enviado del rey y, según él, de Dios, sin ninguna pena quemó toneladas de escritos y códices que registraban la historia de aquella notable civilización, una de las pocas que utilizaba la escritura en América.

Landa no se quedó en la quema; se puso rápidamente a escribir su propia versión de la historia del pueblo maya, encubriendo y cubriendo todo lo que creyó necesario y útil a su sagrada misión.

En ese acto se estaba convirtiendo en el referente obligado para cualquier investigación sobre esa notable civilización hasta nuestros días.

Lo cierto es que ninguno de esos eufemismos logra tapar uno de los mayores genocidios y etnocidios de la historia universal, sólo comparable al que, por esos mismos tiempos, comenzaban a aplicar en África aquellos nacientes Estados europeos que en el período que va desde fines del siglo XV y los finales del XVIII concretarían la consolidación del capitalismo, algo que hubiera sido imposible sin la explotación intensiva y salvaje de las colonias de América, África y Asia.

Fuente: Felipe Pigna (profesor y escritor argentino, especializado en la historia)