Peleó en la región del Alto Perú instalando y mostrando a la vez la presencia de la figura femenina en el territorio de la lucha.
Tuvo un rol protagónico y un lugar junto a jefes militares criollos como Manuel Belgrano y Martín de Güemes.
Juana Azurduy nació un 12 de julio de 1780 en Chuquisaca, una ciudad que fue muy frecuentada por los próceres argentinos que no podían estudiar en Europa.
Era hija de una indígena y un criollo, de familia pudiente. Se crió entre campesinos, aprendió a cabalgar con su padre y a hablar en quechua con su madre. Sin embargo quedo huerfana muy pronto.
Juana de 22 años, formo el escuadrón “Los leales” junto a su marido, el comandante Manuel Ascencio Padilla, y se incorporó al Ejército del Norte, liderado en ese momento por Manuel Belgrano.
Belgrano quedo asombrado frente al valor y la garra de Juana en el campo de batalla y le entregó su sable como símbolo de reconocimiento y admiración.
Juana Azurduy obtuvo el rango de teniente coronel de las milicias criollas que peleaban en el Alto Perú, organizó guerrillas, preparó defensas, incursionó zonas ocupadas por el enemigo.
Lidero un ejercito de 300 indigenas para liberar a su esposo, prisionero de los españoles y bajo las órdenes de Manuel Belgrano, la pareja participo en el éxodo jujeño.
De vuelta en Chuquisaca, sin su esposo muerto en manos españolas, pobre y cansada, termino sus dias sola en una humilde pieza donde encontro la muerte un 25 de mayo de 1862. Tenia 81 años.
