Quienes estudiaron el tema indican que es originario de nuestro país y que nació de la mano de los gauchos que poblaban el basto territorio de las hoy provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero, Corrientes y Entre Ríos.
Los gauchos, que practicaban este deporte en las estancias, para las cual trabajaban, Utilizaban un pato vivo dentro de una bolsa de cuero con cuatro manijas, y se trataba de un juego muy brusco y fuerte que daba lugar a encuentros sangrientos y peligrosos.
Un juego que, al menos en sus inicios, se adaptaba a los hábitos y la índole del gaucho que cabalgaba por la basta Pampa Argentina.

Fue jugado desde la época de la colonia, y durante todo el siglo XIX, sin embargo, con algunas modificaciones e incl;uso, prohibiciones. Fue prohibido temporalmente, en 1822, en Buenos Aires, Martín Rodríguez, prohibio el juego de forma temporal por la violecia que se generaba, dentro y fuera del campo de juego.
Esta prohibición también fue sostenida durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Recién en 1938, cuando se lo reglamentó, dejó de ser tan sangriento. Fue en 1953, un Decreto firmado por el Presidente Juan Domingo Perón, lo declaró Deporte Nacional de la Argentina.
El juego, que se puede jugar con caballos de cualquier alzada (una diferencia importante con otro deporte ecuestre llamado “polo”) tiene por objetivo meter el pato dentro de un aro, ubicado en cada extremo de la cancha. Para esto deberá sortear a sus adversarios, que galopan para impedirlo.
En 1941 tuvo lugar la primera muestra del deporte, ya bajo la denominación de Torneo Abierto Argentino de Pato y nació la Federación Argentina de Pato.
