“Non Saccio Niente”, la mafia italo-santafesina de la década del 30s

De todos los episodios cubiertos hasta entonces por el periodismo policial, ninguno capturó la atención del público como la historia del joven aristócrata porteño secuestrado y asesinado por las mafias sicilianas establecidas en Rosario.

No se trataba de un crimen nuevo. En las primeras décadas del siglo, la práctica extorsiva era bien conocida en algunas comunidades santafesinas.

El 23 de octubre de 1932, Ayerza pasaba unas vacaciones en El Calchaquí, la estancia que su familia tenía a 20 kilómetros del pueblo de Marcos Juárez. Cuando volvían a Buenos Aires observaron un vehículo estacionado contra la tranquera y un hombre en el camino que les hacía señales. Al detenerse fueron forzados por un grupo de personas: los sicilianos rosarinos Santos Gerardi, Romeo Capuani, Juan Vinti.

En la madrugada, los mafiosos liberaron a el amigo de Ayerza, Hueyo, cerca de Rosario, quien llevaba una carta para la madre de Abel, en donde la exortaban a pagar y sin mucha publicidad del caso.

El clan siciliano que vivía y operaban en la calles de la Rosario del 30s.

Los responsables del secuestro se habían dispersado con diversos rumbos: Santos Gerardi fue apresado en Bahía Blanca; Romeo Capuani y Juan Vinti se encontraban en Rosario resguardados en el domicilio de un periodista. A medida que eran capturados, se iba recreando el lugar donde finalmente estaba el cuerpo de Ayerza.

La sangre derramada siguió unos meses más por las calles de Rosario. Con enfrentamientos internos y balaceras con la policía, hasta que la deportación de Juan Galiffi a Italia dio por tierra la mafia y su organización criminal.