En la actualidad, el consumidor busca productos que considera más saludables. Su preocupación se basa en las posibles consecuencias negativas de la agricultura convencional para la salud humana y el medioambiente.
Este fenómeno es especialmente importante en los países desarrollados, donde los alimentos orgánicos están adquiriendo popularidad y su demanda va en crecimiento.
La agricultura orgánica es un sistema global de gestión de la producción que pone en el centro de su manejo la conservación de los sistemas donde conviven, de forma armónica y óptima, organismos vivos y medioambiente.

La otra cara de la moneda es aquella que nos muestran los países en desarrollo, donde la demanda de productos orgánicos es mucho menor y la seguridad alimentaria de la población se vuelve crítica.
Hablando de rindes, la revista científica Nature realizó una encuesta en la que se demuestra que la agricultura orgánica posee menores rendimientos por unidad que la convencional.

La visión de la agricultura orgánica es digna de ser respetada y debe tomarse en cuenta ya que parte de la población considera este tipo de agricultura como la solución a la problemática que deja la agricultura convencional.
