Su nombre era Orélie Antoine de Tounens, trabajaba de abogado en los tribunales de la pequeña localidad francesa de Périgueux y, a pesar de no tener absolutamente ninguna relación con el pueblo mapuche, vivió empecinado en ser su rey.
De Tounens nació el 12 de mayo de 1825 en La Chaise, un pueblo de la comuna francesa de Chourgnac. Era fanático de los libros y testimonios de viajes. Y fue la lectura de uno de ellos, el poema épico “La Araucana”, de Alonso de Ercilla, que lo empujó a una aventura descabellada: decidió dejar todo, viajar a Chile y fundar un reino.

En 1854 emprendió el viaje. Una vez llegado a Chile, tejió relaciones con los círculos de poder local y se hizo llamar príncipe De Tounens. También entró en contacto con tribus mapuches.
De Tounens ofrecía grandes fiestas con bebida y comida, lo que lo hacía bastante popular. A cambio, los mapuches debían reconocerlo como rey del territorio de la Araucanía. «Fue, con disculpas del anacronismo, un Perón de los mapuches» explica Alberto Sarramone, historiador y abogado que publicó una biografía sobre De Tounens.

El argumento central de De Tounens era que la Araucanía nunca perteneció legítimamente al rey de España. Y denunciaba al gobierno chileno por intentar ocupar ilegalmente la zona, lo que lo acercaba a los lideres mapuche que veían en el «Perón francés», un aliado de lucha.
El aventurero redactó el Preámbulo y la Constitución del territorio, llamado Araucanía, el 1 de noviembre de 1860. Así, dio inicio a una nueva monarquía constitucional, de la que se autoproclamó rey.

Después, el nuevo “monarca” escribió a compatriotas franceses para comunicar la creación del nuevo reino y buscar reconocimiento oficial.
Dato curioso, cuando mencionaba la nueva monarquía a los franceses, la llamaba “Nueva Francia”.
La noticia del francés subversivo llegó rápido al oído del gobierno chileno, que encomendó al coronel Cornelio Saavedra, nieto del presidente argentino, la captura de De Tounens.
Dijo que llegarían armas desde Francia, pero los mapuches no le creyeron. Entonces De Tounens tuvo que regresar a su país. En 1871 embarcó en Buenos Aires con destino a Francia.
Murió en Tourtoirac, el 19 de septiembre de 1878. En su lápida, la municipalidad colocó la siguiente leyenda: “Aquí descansa Antoine Orllie De Tounens, 1er Rey de Araucanía y Patagonia”.
