Desde hace unos días, y como consecuencia de las intensas lluvias que se sucedieron en el último tiempo, en Esperanza y en diferentes localidades del Conurbano se registró una invasión de mosquitos que mantiene en alerta a la ciudadanía.
Una duda que siempre surge respecto al tema, es por qué suelen picar más a algunas personas que a otras, incluso cuando éstas se encuentran compartiendo un mismo ambiente.

La respuesta a esa pregunta, lógicamente, encuentra sus argumentos en la ciencia: el tipo de sangre, el metabolismo, el ejercicio físico, el color de la ropa y hasta el consumo de cerveza pueden funcionar como factores que atraigan en mayor medida a estos insectos.
Lo cierto es que en una reunión al aire libre durante una noche de verano, de diez personas presentes, dos terminarán mucho más picadas que el resto. Y no tendrá que ver con que hayan olvidado aplicarse repelente.
Los mosquitos dependen del dióxido de carbono para encontrar a sus huéspedes y todos expulsamos este componente, dejando ciertos “rastros” que los mosquitos siguen para hallarnos y picarnos.

Hay tres cosas que atraen a las hembras para encontrar sangre, que es lo que necesitan para poner huevos, que son el ácido láctico, el dióxido de carbono y el calor.
Una persona que tiene mayor temperatura corporal, transpira más, jadea más y va a ser más picada que alguien con temperatura corporal más baja, o alguien que recién se bañó y tiene el cuerpo fresco.

En este sentido, debido a que el ejercicio físico aumenta la acumulación de ácido láctico y calor en el cuerpo, es probable que alguien que está entrenando o acaba de hacerlo se “destaque” por sobre el resto frente a los insectos.
Un reciente estudio aseguró que una sola botella de cerveza puede hacer a una persona más atractiva para los insectos. Sin embargo no se pudo determinar porque los bebedores resultan tan atractivos para los mosquitos.
