Según datos oficiales, en diciembre el índice de suspensiones terminó en su nivel más bajo desde que comenzó la crisis sanitaria. Hacia mayo la cantidad de cesantías temporales llegaron a ser de 8,8 por cada 100 empleados, un récord histórico.
En diciembre esa cifra había bajado hasta 2,5 por cada centena. Respecto a la cantidad de firmas que tuvieron que realizar suspensiones, el pico fue de 18% en mayo.

En 2020, por los efectos de la pandemia, la cantidad de compañías con trabajadores suspendidos finalizó el año en 12% del total, lo que representa el doble del promedio histórico registrado por el Ministerio de Trabajo.
En los primeros de meses de implementación de las medidas de aislamiento social, una proporción relevante del empleo en empresas privadas fue suspendido, sin embargo, junto con la reactivación de la actividad económica y a pesar de la contracción observada en diciembre en el nivel de empleo, se verifica una reducción permanente del personal suspendido desde el mes de junio hasta el último mes relevado.
En los últimos días de enero el Gobierno prolongó la prohibición de los despidos por otros 90 días hasta fines de marzo y ordenó que la obligatoriedad de la doble indemnización se mantenga vigente durante todo el 2021.
