A los 82 años, y luego de padecer durante años una enfermedad cardíaca, murió César Isella. El músico y compositor salteño había superado un cáncer en 2012, y desde entonces padecía una cardiopatía severa.
Integrante de la que seguramente fue la mejor formación de Los Fronterizos, entre los ’50 y los ’60; cantor y compositor comprometido entre los ‘60 y los ‘70; exiliado entre los ‘70 y los ‘80; funcionario y mentor de Soledad en los ’90.
Con vocación latinoamericana, fe en la poesía, instinto de productor, Isella atravesó la música argentina en distintas épocas, con espíritus variables y desde distintos lados del mostrador.
De su obra, prolífica y siempre eficaz, queda instalada en la memoria colectiva “Canción con todos”, compuesta en 1969 junto a Armando Tejada Gómez, con quien formó una dupla creativa que dio más temas perdurables para la canción argentina, como “Canción de las simples cosas”, “Canción de lejos”, “Fuego en Animaná”, “Triunfo agrario” y “Resurrección de la alegría”, entre algunas otras.
Durante la dictadura cívico-militar Isella, y muchas de sus canciones, fueron censurados. Como para muchos en esas épocas, el exilio se presentó como el camino forzoso. En Madrid produjo Padre Atahualpa, de 1982, un poco trascendente trabajo dedicado a la obra de Atahualpa Yupanqui.
A su regreso en 1983, restablecida la democracia, lo recibió un Estadio Obras Sanitarias repleto. Isella era una referencia indispensable para la reconstitución de los lacerados tejidos de la identidad musical argentina. Poco después participó en un recital en el Luna Park junto a Horacio Guarany, en enero del año siguiente volvió al Festival de Cosquín y en abril estuvo entre los invitados en las presentaciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, otra vez en Obras.
También en 1984 fue parte de Canto a la poesía, un espectáculo que fue además fue disco, en el que el cantor que musicalizó a José Pedroni se encontraba con el Pablo Neruda de Víctor Heredia y la María Elena Walsh del Cuarteto Zupay.

Su último disco como solista fue Cincuenta años de simples cosas, editado en 2007, con el que celebró cinco décadas de música. Luego, en 2010, se impuso en el certamen folklórico del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar con su tema “El cantar es andar”. En 2012, recuperado de un cáncer, fue nombrado Embajador de la Música Popular Latinoamericana, con categoría de subsecretario de Estado.
En 2018 ofreció un concierto en el Centro Cultural Kirchner, en el que interpretó algunas de sus melodías más emblemáticas, compuestas sobre versos de Tejada Gómez, Neruda, Nicolás Guillén, José Pedroni, Julio Cortázar, Juan Carlos Dávalos, Héctor Negro y César Perdiguero, entre otros. Fue una de sus últimas presentaciones en público.
Con Isella se va un exponente de lo que muchos recuerdan como la época dorada del folklore, el creador de emblemas abarcativos que trascendieron a esa época y a sus circunstancias.
