Las conexiones de Jorge Brito son, como la de casi todos los banqueros de tan alto perfil, más que transversales. Mucho más en su caso que con su entidad es el dueño del mayor banco privado de capital nacional.
En enero de este año, en diálogo con PERFIL, Jorge Brito se definió como “banquero peronista”. Ahí se cae en otro abanico de posibilidades: ¿peronista de qué tipo?
“Peronista de Perón” con la bandera que decora su megadespacho en la torre de Banco Macro, en la zona de Retiro.“Es la bandera del general Juan Domingo Perón que lo acompañó desde su exilio del país hasta el día de su muerte”, explicó Brito a PERFIL en el mencionado reportaje.

Brito reconoció en varias oportunidades que si bien durante el macrismo los bancos fueron de los pocos ganadores económicamente hablando, en su caso él dice que fue “perseguido” por el gobierno de Macri. Y por esa situación pidió licencia por las investigaciones por corrupción por el caso Ciccone.

Jorge Brito y su cuñado, Jorge Ezequiel Carballo, fundaron una financiera en 1976 y según los periodistas Esteban Rafele y Pablo Fernández Blanco, cuentan en el libro Los patrones de la Argentina, dos años después tenia ganado su primer millón de dolares.
Ese crecimiento, con los años y con la astucia que algunos banqueros argentinos tienen para moverse en una Argentina volátil, Brito se diversificó en el mercado inmobiliario, agropecuario y hasta energético.

La escala de posiciones en la pirámide empresarial hizo de sus comidas de verano una cita que definía el peso de sus colegas.Estar o no estar invitado era un símbolo de pertenencia a una élite con conexiones y también toma de decisiones conjuntas.
