Mientras que en el resto de las localidades del departamento Las Colonias festejan el levantamiento de barricadas y desbloquean los ingresos a pueblos, apelando al sentido común y responsabilidad civil de los vecinos, mientras que las ciudades costeras disfrutan y preparan sus playas para la temporada estival, Santa fe o Parana, por citar ejemplos. El Municipio de Esperanza, en un acto deliberadamente prohibitivo, bloquea los ingresos al camping municipal con montículos de tierra.
Esta decisión despótica, tiene su explicación oficial con cierto aire de ingenuidad; “evitar la aglomeración de gente”.
Lo que no se puede (o no se sabe) controlar, se prohíbe. Recuerdos de un lejano manual del absolutismo K, evidentemente siempre presente.

Es verdad que vivimos en tiempos de pandemia, algo nuevo y tristemente curioso para muchas generaciones. Vivir en modo “nueva modalidad”. Este 2020 sera el año en el que, el mundo entero se detuvo a diagramar estrategias para luego incorporarlas en la “nueva cotidianeidad”.
En este sentido, existen protocolos epidemiologicos, redactados en mesa de diálogo con distintas voces autorizadas que incluyen médicos, epidemiologos hasta sectores del turismo, gastronomia, etc. Siempre prima el sentido común, el mas común de todos los sentidos, siempre necesario en estos casos extraordinarios.
Tal vez los esperancinos, a diferencia del resto de localidades del departamento Las Colonias, carecemos de sentido común. Tal vez esta gestión Meiners, tenga el manual del absolutismo siempre listo. En cualquiera de los dos casos, prohibir esta prohibido.
