Un proyecto de Ley presentado en la Cámara de Diputados pide que se enseñe derechos animales en las escuelas.

El proyecto, redactado por un diputado formoseño, busca reducir la cantidad de perros y gatos abandonados. Una de las patas en las que se basa el proyecto es que se tome conciencia de la responsabilidad que significa criar un animal.

Siempre que se habla de los derechos de los animales urbanos —perros y gatos— se pone la vista en las campañas de esterilización y en las adopciones, pero pese al gran esfuerzo de cientos de entidades proteccionistas (y rescatistas independientes) la raíz del problema no había sido del todo observada: la educación.

Sí lo había hecho en 1906 el jurisconsulto Ignacio Albarracín —considerado el primer proteccionista de animales argentino en cuyo honor se conmemora en el país el Día del Animal— cuando siendo presidente de la Sociedad Argentina de Protección de Animales (SAPA), caminaba por las calles de Buenos Aires y observó a un grupo de estudiantes de alguna escuela primaria a la salida de sus clases: frente a su mirada atónita, los niños tiraban sus cuadernos para sacar de sus bolsillos traseros sus hondas con las que comenzaron a lanzar piedras contra una bandada de gorriones que dormían sobre las cornisas y molduras de las casas.

Ignacio Albarracín; considerado el primer proteccionista de animales argentino.

Sobre ese episodio anticipó que algo no estaba bien en la sociedad argentina, al menos la porteña, y puso su empeño para que las malas costumbres de lastimar animales comenzaran a desarraigarse desde las escuelas. Fue otro de sus grandes pasos.

“La educación de nuestros niños se resiente ante la falta de principios y prácticas humanitarias”, escribió y propuso: “Una lección por semana, durante media hora nomás, ya que los padres de familia en su mayoría la descuidan, y no tendríamos niños terribles que en las calles, y seguramente en sus casas, no respetan a nadie”.
Ahora, un proyecto de Ley elaborado por proteccionistas y legisladores busca retomar los pasos de Albarracín y tiene el objetivo de “reducir la población de perros y gatos en situación de calle, o abandonados, y eso tiene que ver tanto con la castración y la atención veterinaria como, la que llamamos tercera pata, la educación”