El 15 por ciento de los niños y adolescentes argentinos sufrió o ejerció acoso escolar. El hostigamiento prolongado por parte de los compañeros de colegio puede llevar al suicidio o la venganza feroz.
En la Argentina habría 240.000 adolescentes que sufren bullying ,que están bajo riesgo de ausentismo escolar, lesiones graves, fuga del hogar, intento de suicidio y abuso de alcohol, drogas y cigarrillo.
El acoso escolar ,es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo del tiempo. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es la emocional y se mayormente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en la pre adolescencia entre los 12-14 años.
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar, es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Para saber reconocerlos
Perfil del agresor:
suele ser una persona violenta, empática, con baja autoestima (aunque no lo hagan notar) y también mayores que los demás de su grupo, y de esa manera infunden un ligero miedo en sus demás compañeros.
Perfil del agredido:
raramente hacen daño a los demás, están en contra de la violencia y les gusta estar tranquilos. Suelen ser personas que no se defienden; ya sea por miedo o porque aún no tienen la madurez como para comprender que hay que defenderse. En su cabeza se generan paranoias agobiándose con tan sólo la idea de que tienen que defenderse de sus intimidadores. Visualizar a un agresor puede ser muy fóbico para ellos y ser un verdadero suplicio. El hecho de verse diferente a los demás los convierte en un blanco fácil.
Las múltiples investigaciones existentes muestran que el Bullying es un problema real y grave en las escuelas; independientemente de los países, del tamaño de los establecimientos, de la diversidad cultural, del nivel socio-económico de los estudiantes o de la dependencia educacional de los colegios. Es un problema transversal en los colegios y escuelas de nuestros tiempos.
Las consecuencias en la victima del Bullying pueden ser tanto físicas como psicológicas y en muchos casos, pueden ser permanentes en el tiempo. Algunas investigaciones refieren desde daño físico como moretones, pérdidas en el patrimonio personal de los estudiantes, hasta severas consecuencias en la salud mental a futuro, como depresiones severas, trastornos de ansiedad y/o estrés post traumático, e incluso el suicidio.
La forma de prevenirlos es la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, la familia, los establecimientos escolares y los profesionales de la salud emocionales son los pilares fundamentales para controlar esta situación que atemoriza y traumatiza a los jóvenes.
Natalí Verdaro

