Pocas horas después de la conmemoración del Día del Inmigrante Italiano, sirvan estas líneas de recordación para la inserción de esta importante corriente inmigratoria en la sociedad argentina.
EN ESPERANZA
La Prof. Graciela Russi, por entonces directora del Museo de la Colonización, en un relevamiento sobre los italianos en Esperanza, destaca: “Desde muy temprano, alrededor de 1862 fue instalándose en la colonia, mediante inmigración espontanea ,el grupo italiano. Es muy probable que la tarea llevada a cabo por Guillermo Lehmann a través de su empresa de colonización haya incentivado la instalación de un grupo de comerciantes italianos procedentes de Como en Esperanza; transformándose estos en los proveedores de mercaderías de los agricultores piamonteses que poblaron las colonias del oeste santafesino.
Como carecemos de estudios sobre los italianos en Esperanza y las fuentes sobre su tratamiento están dispersas (censos, actas parroquiales, registro civil, etc.) – agrega – o no se han conservado (relatos de familias, cartas, etc.) decidimos concentrar nuestra atención en el archivo de la sociedad italiana “Unione e Fomento” de Esperanza; haciendo un corte temporal: 1871 – 1914, para poder analizar con precisión la instalación de la primera ola inmigratoria ya que la ciudad vuelve a recibir a un grupo significativo después de las dos guerras mundiales”.
En 1879 la ciudad tenía 3.000 habitantes, de los cuales 357 eran italianos, superando en número a los alemanes, franceses y españoles, entre otros.
“Los grupos del Norte y Centro de la península que llegaron a Esperanza – dedujo Russi en su documento histórico – imprimieron en la sociedad local un fuerte carácter liberal y progresista. De ellos surgieron los comerciantes emprendedores y los constructores que cambiarán el aspecto edilicio de la ciudad hacia 1900. Cabe recordar que el primer intendente fue un italiano de Como: Giuseppe Terragni (1885), y los fundadores de la Sociedad Italiana: Pietro Invernizzi, Gaetano Ripamonti y Valentino Ronchetti eran también de Como (Lombardía)
EN LA ZONA
Siguiendo el ejemplo de Castellanos en 1857, los suizos Beck y Herzog, fundaron San Carlos, la cual fue colonizada con 150 familias seleccionadas en el Piamonte y Lombardía, con tan buenos resultados que se convirtió en un rico y progresista centro agrícola de la provincia.
La Colonia Cavour, fundada en 1869 por José Lambruscchini y considerada por algunos como la Primera Colonia Agrícola Italiana de la Provincia de Santa Fe, fue así llamada en homenaje al Conde de Cavour considerado como el padre de la unificación italiana junto a Giuseppe Garibaldi y Giuseppe Mazzini.
HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
La inmigración italiana en la Argentina es el movimiento más importante que recibió la Nación.
Se trata de la mayor comunidad europea en el país, incluso superior a la española, según puede leerse a través del buscador Google.
Unos tres millones de italianos llegaron desde 1814 hasta 1970 y se asentaron , principalmente, en las regiones centrales del territorio nacional, por lo que se considera que Argentina es poseedora de la segunda mayor comunidad de italianos en el mundo, fuera de Italia.
El asentamiento italiano en Argentina, junto con los españoles, formó la columna vertebral de la sociedad argentina actual que tiene conexiones importantes en la cultura italiana en términos de idioma, costumbres y tradiciones.
Según estimaciones, aproximadamente el 50% de la población de Argentina, unos 27 millones, es de origen mayormente italiano, aunque se estima que Brasil posee más descendientes que Argentina.
Las razones de la mudanza de tantos italianos al Nuevo Mundo fueron muchas. Empezaron a emigrar en la segunda mitad del siglo XIX, no solamente hacia Argentina, sino a Brasil, Uruguay, los Estados Unidos, y otros países americanos.
Pequeños grupos de italianos comenzaron a emigrar a Argentina ya en la segunda mitad del siglo XVII.11 Sin embargo, el flujo de la inmigración italiana a la Argentina se convirtió en un fenómeno de masas en los años 1870 a 1920 durante la gran ola de inmigración europea, con un pico entre los años 1900 y 1914, cuando alrededor del 50% del total de los llegados al país eran italianos. Este flujo migratorio se mantuvo relativamente constante, con altibajos, hasta la década de 1960.
Las comunidades más grandes se establecieron en la provincia y especialmente en la ciudad de Buenos Aires, además de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Tucumán, Santiago del Estero y Corrientes.
En 1980 los descendientes directos de italianos eran casi el 52% de los argentinos.
Hacia 2004, unos 15.880.000 argentinos decían tener orígenes italianos cuando la población del país era de 34,5 millones habitantes, lo que significa que conformaban el 46% de la población argentina. Ese mismo año unos 547.786 argentinos tenían ciudadanía italiana.
Esos datos colocaron al país como el segundo de mayor cantidad de italianos y descendientes en el continente americano, detrás de Brasil, con cifras similares a países europeos como Francia y Suiza.
