El primer acto político del Frente Progresista fue una demostración de su monolítica unidad. Terminadas las internas, todos coincidieron, sin excepción en alinearse con la fórmula vencedora Lifschitz-Fascendini, ratificándola como continuadora de la gestión de Bonfatti.
Debieron pasar casi tres semanas después de las primarias para que, finalmente, los adversarios internos del Frente Progresista se mostraran juntos en un mismo acto. Fue necesario primero empezar a suturar heridas y después, discutir algunos ejes de acción.
La UCR tiene votos que para el socialismo son vitales, y sobre esa base se acordó. Se habló desde la participación que unos y otros tendrán en eventuales futuros gabinetes, y hasta cómo se perfilará la estrategia electoral del Frente Progresista en las próximas elecciones nacionales. Fueron encuentros y reuniones informales para llegar a la presentación pública, con todos y cada uno de los referentes de la coalición en un mismo escenario.
Allí estuvieron Hermes Binner, Antonio Bonfatti, Miguel Lifschitz y Carlos Fascendini. También, el intendente José Corral, Hugo Marcucci y Mario Barletta. No estuvo Rubén Giustiniani, pero sí referentes de su sector.
Todos plantearon la necesidad imperiosa de revertir el resultado electoral de las primarias, que encontró a Miguel del Sel como el candidato más votado. Todos plantearon estrategias de cercanía con el electorado, para “ganar con comodidad” la elección de junio, y no volver a repetir el escenario de empate técnico. Corral sugirió “tocar el timbre de los santafesinos”; Fascendini, “hablar con todos los vecinos”; y Lifschitz, “ir casa por casa” haciendo uso del “boca a boca” para lograr el voto.
Para ninguno pasó desapercibido el caudal electoral cosechado por el candidato del PRO, y la dificultad que implicará superar la próxima prueba.
“Los tiempos que nos quedan son muy breves y tenemos que aprovecharlos para que los candidatos no pierdan un minuto en animar a los santafesinos a trabajar”, dijo Barletta.
Y Lifschitz remató advirtiendo que “esta elección nos demostró que no estamos condenados al éxito; que al éxito hay que ganarlo, pelearlo y conquistarlo”.
El Frente ha demostrado de inmediato que es un espacio común que, si bien se ha construido desde hace muchos años, tiene sus diferencias y es capaz de llevarlas a un proceso electoral interno.
Hay mucha gente que piensa que esa confrontación de ideas es inconveniente. Pero el Frente Progresista ha dado una lección de cómo se debe construir un espacio común. Las diferencias ayudan a crecer y el Frente viene demostrando que es posible convivir aun en el marco de las diferencias”.
Los nombres son circunstanciales, Lifschitz, triunfador en la confrontación interna; se siente fortalecido, porque siente que están todos juntos, tirando del mismo carro con el mismo objetivo. El candidato a Gobernador volvió a pedir que todos “empujen” para ganar las próximas elecciones. “Necesitamos ahora de todos los brazos y corazones frentistas, de toda la militancia y todo el esfuerzo del que somos capaces y un poquito más, porque necesitamos ganar con comodidad estas elecciones para mostrarle a Santa Fe por dónde pasa el futuro”, planteó.
Desde su creación, el Frente Progresista Cívico y Social instaló la idea de la prioridad del proyecto común, incluso por encima de los hombres llamados a interpretarlo y ejecutarlo.
El gobernador y candidato a diputado provincial Antonio Bonfatti, no solo apoya sino que promueve con énfasis a su sucesor, el Ingeniero Lifschitz, y pide, cada vez que puede, redoblar los esfuerzos para ganar la elección.
“Santa Fe no puede volver para atrás- dijo Bonfatti-; no puede volver a empezar de nuevo, o peor, a tiempos donde los derechos no eran una realidad y donde los todopoderosos iban marcando la agenda del Estado. Tenemos que estrechar los brazos más que nunca”.
Con esa claridad el Gobernador en ejercicio le dice a los santafesinos por donde pasa la continuidad de su excelente gestión. Corrigiendo lo que haya que corregir, los hombres del Frente son el camino.
