Miedo a ser felices

Miedo a ser feliz: Columna de la Lic. en psicología Analía Rippstein

Muchas personas tienen miedo a ser felices, entonces cuando la vida les sonríe, cuando todo parece perfecto, se deprimen o se sienten angustiados porque presienten que algo malo puede pasar.

Todos tenemos miedo de vivenciar nuestras potencialidades más positivas, tenemos miedo de llegar a ser todo lo que podemos aspirar.

Para muchas personas ser feliz es algo inalcanzable porque les asusta conseguirlo. Pero si nos preguntamos a que se debe este miedo, la respuesta está en las creencias que tenemos sobre nuestra identidad más profunda. Hay muchas personas que tienen un concepto de sí mismas muy negativo, creen que no merecen nada o que no pueden hacer cosas valiosas.
Estos conceptos negativos son más comunes de lo que pensamos. Por ejemplo: Cuando un niño no encuentra en sus padres una respuesta afectiva, es muy fácil que desarrolle la idea de que no tiene derecho a ser amado o que no tiene la capacidad para conseguir algo. Alguien con estas ideas negativas no intentará ser feliz. Es como si partiera de la posición del perdedor.
Seguro se tiene la tendencia a definir la propia felicidad según los logros y el miedo a no poder conseguirlos provoca infelicidad.
Para salir de estos pensamientos es necesario dejar de ponernos limitaciones y pasar a la acción, hacer las cosas que uno desea despacio y a pesar del miedo, atreverse a realizar nuevos aprendizajes.
También hay personas capaces de llevar a cabo todo lo necesario para conseguir sus sueños, pero cuando están a punto de lograrlo, abandonan. Exageran la responsabilidad del éxito. Es como si estuvieran preparados para el esfuerzo pero no para el disfrute.
Creer que tenemos tanto la capacidad de experimentar el sufrimiento como el placer, y que las dos cosas pueden ser igual de buenas, nos puede ayudar a no tener miedo a ser felices. Es realmente muy bueno darnos pequeños placeres de vez en cuando.
Así, aumentará nuestra satisfacción y al comprobar que no somos castigados por ello, iremos por sueños más grandes.
Preguntémonos ¿Cuál es el PELIGRO REAL de disfrutar plenamente de lo que la vida nos ofrece? ¿Qué gano y qué pierdo si lo disfruto?