Cuando Zorrilla actúo en Esperanza

La única vez que se presentó en la ciudad fue en el salón del Colegio Nuestra Señora del Huerto, a comienzos de los 80. Esa fue una fría noche de invierno.

La nota me fue encargada por los directivos del entonces “El Colono” y con el tiempo mi amigo y maestro Reynaldo “Tuto” Riva me confesó que fue una prueba para ver si tenía pasta para la gráfica.  El escrito me abrió la puerta para ingresar al staff del periódico.

Tuvo la gentileza de posar con mi señora, yo, y el enorme grabador que se usaba en “El Colono” para los reportajes.

Este fue el resultado de la entrevista:

La suya era una dulce fatiga. Como un ritual cumplido quien sabe cuantas veces, fue dejando poco a poco la piel de sus personajes a un lado para volver a ser, al menos por unas horas, China Zorrilla.

Y era feliz, había cumplido.

Ahora todo corre por cuenta de nuestra imaginación. Si uno entendió la entrega, el fuego, la magia, es decir el talento puesto en cada metro de escenario, puede cerrar los ojos e imaginarla en su Uruguay natal cuando confiesa: “Desde que tengo uso de razón, desde que registro cosas en mi memoria, recuerdo muy claramente mi vocación teatral. Desde el colegio, donde me daban todos los papeles, las monjas del Sagrado Corazón, donde me eduqué, hasta mi casa donde con mis hermanos cualquier cosa era una ocasión para hacer un espectáculo de teatro, y recitar y escribir comedias. Una cosa sobre la que jamás tuve la más mínima duda.

La he tenido respecto a muchas cosas, pero de lo que siempre estuve segura era que quería ser actriz”

El montaje y desarrollo de un espectáculo unipersonal, requiere de un artista el máximo de recursos actorales. En éste y a través de los distintos parlamentos, China Zorrilla demostró no ser únicamente la protagonista de algunos teleteatros con mucha audiencia. Desde lo trágico hasta lo risueño, pasando por lo hondamente tierno, los distintos monólogos se sucedieron con una ductilidad asombrosa. El teatro estuvo presente en cada frase, en cada gesto.

“Es muy difícil ser objetiva con uno mismo. ¿Mis virtudes?, no se, pienso que soy muy honesta con lo que hago. En la vida, siempre que he podido no he aflojado frente a algunas presiones y seguí una cierta línea de conducta. Un defecto mío es, tal vez, ser muy dispersa. A veces hago demasiadas cosas y no las hago tan bien como si hiciera menos. En muchos terrenos de la vida, en realidad, no he podido ordenarme”.

Entre bambalinas no es sólo la actriz; es también una mujer que valora lo que otros, con su misma esperanza, decidieron adoptar como profesión y acepta, estoicamente, los vaivenes de la misma

”El programa del teatro argentino es bueno, pero debiera ser mejor. En todos los rubros del teatro, actoral, autoral y dirección, hay grandes nombres, pero todavía hay muy buenos actores haciendo cosas muy menores. Digo, por ejemplo, el caso de actores como Javier Portales o Ulises Dumont, que hacen buen teatro, pero de pronto los vemos en espectáculos de revista porque tienen que trabajar. Pero son capaces de hacer cualquier Pirandello, cualquier Moliere. El mismo Gasalla o Alberto Olmedo, que cuando se proponen hacer alguna comedia son realmente excelentes”.

 

Y en este devenir de preguntas, afirma convencida, como queriendo atrapar la ilusión de que algún día será: “No quisiera morirme sin hacer “El largo viaje de un largo día hacia la noche”, el personaje de la madre que fue en la vida real la madre de Eugene O’Neill, con una enfermedad terrible, me conmueve profundamente; la obra es uno de los grandes títulos del siglo XX. Es como hacer “Madre Coraje” o “Medeas”, un personaje con mayúsculas.

Su afán de entrega no termina en un libreto o en un escenario. Busca la comunicación esencial y vital para todo ser humano.

“Si no hubiese sido actriz, creo que hubiese sido una buena enfermera o una buena periodista”.

¿Cuál es la frase preferida de China Zorrilla?, fue la última pregunta.

“Estaré en desacuerdo con lo que dices, pero estoy dispuesto a defender con mi vida tu derecho a decirlo”.

Las luces se apagaron, lo mismo que el gran aplauso final. La sala quedó desierta. China Zorrilla pasó por Esperanza.