Lola Mora y su lucha contra los estereotipos de las mujeres.

Empoderada para su época en el 1900 y para la actualidad del 2020. Hizo todo para convertirse en la primera escultora del país. Una mujer que no “cumplió” con los estereotipos de la época, ni siquiera con los que tenemos ahora. Una mujer que peleó por un país (y mundo) con más igualdad de oportunidades.

Una mujer que superó los obstáculos de una sociedad machista y patriarcal para hacer historia.

Dolores Candelaria Mora Vega nació en Tucumán en 1867, hija de un comerciante de origen catalán con algunas estancias en la zona y de una estanciera salteña.

Era la tercera de siete hermanos (tres varones y cuatro mujeres). A los 18 años perdió a sus padres con una diferencia de dos días: su madre murió por neumonía y su padre por un ataque al corazón.

Dos años después, conoció al pintor italiano Santiago Falcucci y tomó clases para mejorar en pintura y dibujo. Empezó a retratar a importantes figuras de la alta sociedad tucumana y así ingresó a un círculo donde comenzaron los encargos.

Cuerpos desnudos; cuando desembala su trabajo «Las Nereidas» fue considerada «una obra obscena» por las clases altas porteñas.

En 1894 exhibió una colección de retratos de gobernadores tucumanos y se ubicó como una artista destacada. La colección fue donada a la provincia y tomó ese éxito como envión para viajar a Buenos Aires a solicitar una beca. La consiguió y fue a Roma a estudiar con el pintor Francesco Paolo Michetti y con el escultor Giulio Monteverde, conocido como «el nuevo Miguel Ángel».

En 1902 regresa de Roma donde estaba radicada, para traer la Fuente de las Nereidas que provocó un escándalo al ser desembalada. Los cuerpos desnudos de las nereidas saliendo del agua por el nacimiento de Venus eran considerados obscenos por la alta sociedad porteña. Calificada como «adefesios horribles», en 1915 el Congreso la desmontó y en 1918 la trasladaron del Parque Colón, en Casa Rosada, a donde se encuentra actualmente en la Costanera Sur, en la entrada de la Reserva Ecológica.

Lola en Roma; la primera escultora mujer latinoamericana. Vivio en Roma entre 1894 y 1930.

Con la salud deteriorada, se instaló en Buenos Aires entre 1932 y 1933. En 1935, el Congreso le aprobó una pensión de $200 mensuales, pero jamás llegó a cobrar porque murió al año siguiente, a los 69 años, después de estar 11 meses postrada en una cama tras sufrir un ataque cerebral.

Lola Mora fue la primera escultora latinoamericana, no solo argentina. Logró insertarse en un ámbito donde las mujeres no eran recibidas y llegó a ser histórica y mundialmente recordada. Mientras el Día Internacional de la Escultura se conmemora el 6 de marzo por el nacimiento de Miguel Ángel, en nuestro país se hace honor a Lola Mora el 17 de noviembre con el día Nacional del Escultor y de las Artes Plásticas.

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