Lo secuestraron en su propio auto, le robaron y lo abandonaron en un maizal sobre ruta 70

El auto apareció quemado en el norte de la ciudad. “Tengo miedo de volver a encontrarme con ellos”, dijo a UNO Santa Fe Carlos, vecino de Candioti. Dos sujetos lo interceptaron en el norte de la ciudad y a punta de pistola lo obligaron a manejar. Atado, debió caminar hasta la ruta para pedir auxilio.

Estaba shockeado, no podía ni hablar”. Así dijo Carlos que se encontraba minutos después de que los dos sujetos que lo secuestraran lo dejaron abandonado en un maizal, cerca de la ruta 70. El vecino de la localidad de Candioti relató  la película de terror que debió atravesar el pasado domingo cuando caía la tarde.

El hombre debió hacer la denuncia en la subcomisaría 18 de Esperanza. Es que era la dependencia más cerca de la que se encontraba, ya que el viaje que fue obligado a realizar a punta de pistola terminó cerca de Empalme San Carlos. “No me dejaron nada, me sacaron todo: plata, billetera, documentos, no me quedó nada; celular. Todo… hasta el anillo de casamiento”, lamentó.

“No encuentro explicación”, dice Carlos, mientras sigue buscando alguna respuesta: “No sé si me estaban siguiendo desde mi trabajo. La verdad… no sé. Si me hubiesen querido robar, se llevaban lo que tenía pero no el auto. Encima me lo prenden fuego”. El Chevrolet Clasic apareció quemado este lunes en calle 12 de Infantería al 6500.

LOS HECHOS

La tardecita que nunca olvidará Carlos arrancó a las 18.15 de este domingo. “Voy por calle Monseñor Rodríguez (extremo norte de la ciudad) y cuando estoy por subir a circunvalación se me cruzan dos muchachos armados, me apuntan y tuve que frenar”, recordó.

El vecino de Candioti realizó un relato cronológico sobre lo sucedido. Me hacen ir hacia el norte, cuando vamos llegando a Candioti, les digo que yo vivo ahí. Entonces me hicieron pegar la vuelta y volver a agarrar circunvalación otra vez. Me decían que maneje nomás, que si hacía lo que ellos querían no me iba a pasar nada”.

“De ahí me hacen tomar la ruta 70”, dijo Carlos, quien pensó que la policía podría estar realizando controles a la altura de Empalme San Carlos, situación que no ocurrió ya que la policía no se encontraba en el lugar.

“Cuando llegamos (a Empalme San Carlos) me hacen doblar en un camino para pegar la vuelta (hacia la ruta)”, añadió. “A dos kilómetros de la ruta me hacen bajar a un maizal, apuntándome en todo momento”, agregó.

La víctima contó que el pico de tensión se vivió cuando en un momento una persona en moto se detuvo a ver lo que sucedía. “Cuando ellos se dan cuenta de que había una moto me hacen subir nuevamente al auto. Cuando estoy por subir al auto me dan una piña en el ojo y me hacen subir a la parte de atrás del auto. Yo ya estaba con las manos atadas”, explicó Carlos.

 

“En ese momento dice uno de ellos: si se viene la moto lo vamos a tener que matar porque se va a complicar todo”. Carlos recuerda que cuando la moto se fue pensó: “Quizás se dio cuenta y llamó a la policía”. Eso no ocurrió; ya que la policía nunca llegó.

“Esperamos arriba del auto y después me llevaron otra vez al maizal. Ahí me dijeron que me quede dos horas, hasta que oscurezca y que no salga”, narró Carlos a este medio.

“Esperé que oscurezca y salí caminando con las manos atadas hasta la ruta. Vi que un patrullero pasó pero no me vio, pasaban muchos autos pero nadie se animaba a frenar porque se asustaban. Me voy hasta el próximo camino y veo que viene un auto, le hago seña y para. Cuando le pedí auxilio se asustó pero gracias a Dios llamó al patrullero”, narró.

El móvil policial lo encontró a Carlos caminando por la ruta y lo asistió, quitándole la soga que asegura le “quemó los brazos”.

LO CONOCÍAN

El vecino de Candioti dijo que es muy conocido en barrios de Santa Fe debido a su actividad como distribuidor de garrafas. Es en este sentido que el miedo de Carlos encuentra fundamentos. “Yo voy con mi familia en el auto a Santa Fe y me cruzo con mucha gente que me dicen “garrafero”, me conocen en todos los barrios. Ese es el miedo que tengo. A la denuncia la hice pero tengo miedo que nos encontremos y me hagan algo. ¿Cómo hago ahora para andar en la calle? El miedo mío es andar en la calle.

 

Incluso recuerda que uno de los delincuentes le dijo en un momento que “ya sabían dónde vivía un familiar” y que incluso le alcanzó a decir “garrafero”(Fuente y foto Diario Uno Santa fe)

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