El Episcopado elegirá la semana que viene al sucesor de José María Arancedo

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) renovará la totalidad de sus autoridades y comisiones, en el marco de la asamblea plenaria que se reunirá desde el lunes en Pilar. Su actual titular, el arzobispo de Santa Fe, no podrá ser reelegido para la presidencia del organismo, ya que cumple dos mandatos. Su cargo será hasta el 30 de noviembre.

Monseñor José María Arancedo ejerce la presidencia del Episcopado desde noviembre de 2011 y, tras seis años al frente del cuerpo, no puede ser reelegido, ya que ése es el máximo tiempo que permite el estatuto que rige el funcionamiento de la CEA.

El candidato “natural” a sucederlo es el actual vicepresidente primero del cuerpo, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, aunque otro potencial candidato en danza es el obispo de San Isidro y titular de Cáritas, Oscar Ojea, según fuentes eclesiásticas.

De la “mesa chica” del Episcopado -la llamada comisión ejecutiva- tampoco puede ser reelegido el vicepresidente segundo, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, mientras que el actual secretario general, el obispo de Chascomús, monseñor Carlos Malfa, cuenta con la posibilidad de ser elegido para un nuevo período, pero no está asegurada su continuidad.

“La nueva conducción debería tener una continuidad con cambios. Siempre cada gestión nueva tiene que tener su impronta pero dentro de una continuidad, sin rupturas, porque las rupturas en la Iglesia no son buenas ni creativas. Hay que continuar con creatividad afianzando sobre todo la tarea más pastoral de la Iglesia, que es la que no tiene publicidad en los medios, aunque también manteniendo el perfil de diálogo que se ha podido llevar adelante con toda la sociedad estos años”, dijo esta semana Arancedo en una entrevista con Télam.

Cómo se vota

Las elecciones episcopales se producirán en el marco de la asamblea plenaria de un centenar de obispos, que se reunirá entre el lunes 6 y el sábado 11 en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera de Pilar, en tanto que el martes 7 es el día fijado para iniciar las votaciones, que continuarán hasta el viernes.

Están convocados a participar de la asamblea un total de 89 obispos -entre diocesanos, coadjutores y auxiliares- y también están invitados el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, y 43 obispos eméritos, aunque sólo pueden participar de las votaciones los prelados en actividad.

Para las votaciones, que se realizan en forma anónima y a través de un sistema de código de barras, cada candidato necesita los dos tercios de los votos para ser elegido tanto en una primera vuelta como para una segunda, y en caso de no alcanzar ese número se define en una tercera vuelta entre los dos postulantes más votados.

Además de los cargos de la comisión ejecutiva, los obispos renovarán la totalidad de las comisiones que integran la CEA. “Las elecciones en la Conferencia Episcopal no son una lucha de poder para ser el ”jefe” de la Iglesia de un país, sino una forma de elegir a quienes asumen el servicio de construir consensos y organizar las tareas que los obispos se proponen realizar en común”, recuerdan desde el Episcopado cada vez que se realizan sus comicios cada tres años.

Más candidatos

Según sondeos previos, para integrar las vicepresidencias de la comisión ejecutiva se mencionan los nombres de los arzobispos de Corrientes, Andrés Stanovnik; de Rosario, Eduardo Martín; de San Juan, Jorge Lozano; como también del rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), Víctor Manuel Fernández; éstos dos últimos -sobre todo- muy cercanos al pensamiento del papa Francisco.

Por otro lado, entre las comisiones episcopales, en la estratégica Pastoral Social, su actual titular Jorge Lozano tampoco podrá ser reelecto ya que cumplió dos períodos al frente de la misma, y entre los posibles reemplazantes suenan los obispos de Merlo-Moreno, Fernando Maletti, y de La Rioja, Marcelo Colombo, que actualmente integran la comisión.

La futura conducción de la Iglesia deberá seguir trabajando sobre la hipótesis de una eventual visita del pontífice a la Argentina, aunque Francisco ya aclaró -a través de voceros oficiales- que no viajará al país el año próximo. La aclaración del Vaticano llegó de parte del vocero papal Greg Burke, luego de que tanto Arancedo como Poli sostuvieran -en declaraciones públicas- que el esperado regreso de Francisco a su país natal estaba “cerca” y “próximo”.

Esta semana, en la entrevista con Télam, Arancedo señaló que el clima de acuerdos y consensos que promueve el gobierno de Mauricio Macri “puede colaborar” con la concreción de una próxima visita del Papa a la Argentina, y reiteró que Francisco “está siempre cerca nuestro”.

“Hay un buen diálogo con las autoridades del Gobierno y por supuesto con la Iglesia. Nosotros le decimos que deseamos que venga, pero es él quien maneja su agenda. Hay que tener la paciencia de saber que es alguien que nos quiere y que tiene la intención de venir, pero depende de una agenda y de tiempos que él maneja. Yo no puedo decir cuándo, no quiero dar más fechas posibles, pero no tiene que ver con la gestión de un Episcopado. La Iglesia argentina está más allá de una comisión ejecutiva. Su relación (con el país) está por encima de eso”, sostuvo Arancedo.

Durante la semana próxima, en Pilar, los obispos recibirán la visita de un enviado del Papa, el secretario para las Relaciones con los Estados dentro de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, Paul Richard Gallagher, quien llega a la Argentina invitado por el gobierno de Mauricio Macri, con quien se encontrará este sábado en Olivos.

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